miércoles, 6 de octubre de 2021

Jorge Semprún - 10 años después



  El pasado mes de junio se cumplieron diez años de la muerte de Jorge Semprún, un escritor que reúne, en su vida y en su obra, todas las glorias, las esperanzas y las tragedias del siglo XX. Hace diez años yo hacía un programa de radio llamado Aperitivos musicales en Radio Occitania, y el último de aquellos programas, que salió en antena apenas unos días después de la muerte de Semprún, fue mi modesto e improvisado homenaje a este escritor al que tanto debo, así por las horas disfrutadas con la prosa de su literatura como, o sobre todo, por haberme obligado a ensanchar mi punto de vista y replantearme dogmas recibidos de lecturas y experiencias menos aconsejables. 


  A través de un estilo muy personal, que yo me permito de nombrar como cinematográfico por su capacidad para mezclar pasado y presente sin perder el hilo narrativo, la obra literaria de Jorge Semprún merece ser leída no solo por lo que tiene de estilo particular, sino porque reúne en sí misma la esencia de una cultura europea: escribiendo sobre todo en francés, con un conocimiento envidiable de la lengua y cultura alemana, pero sin olvidar nunca su origen español. La obra de Semprún, diez años después, no ha perdido nada de su vigencia por la sencilla razón de que hablando de su terrible experiencia en Buchenwald, a la que siempre vuelve en sus relatos, Semprún no nos habla de las miserias vividas, o no solo de ellas, sino de la esencia humana; no en vano el Semprún que es atrapado (y torturado) por la Gestapo es un estudiante de filosofía que se presenta como tal al prisionero encargado del registro de entrada en Buchenwald; avisándole de que eso no sirve en el campo, este olvidará las ínfulas del joven estudiante y le registrará como un trabajador manual. Apenas un detalle que le salvará la vida y del que Semprún no tendrá noticia hasta varias décadas después cuando volverá a Buchenwald por primera vez desde la guerra. Y la vida de Semprún está llena de detalles como este, material cinematográfico puro.


  No voy a repetir ahora lo que está grabado en el programa de hace diez años y que dejo más abajo para los curiosos que quieran pasar una hora escuchando radio. Contaré ahora solo una anécdota personal que ilustra y de qué manera la universalidad de un escritor al que yo solo me permito comparar con Manuel Azaña. Cuando hace diez años supe de la muerte de Semprún yo tenía hasta el programa solo unos días, pero con poco tiempo libre para prepararlo porque tenía un viaje de trabajo a Londres para algo importante. En el viaje me acompañó una relectura de La escritura o la vida, sin duda el libro que más me ha marcado de Semprún y que debería ser obligatorio en cualquier programa de estudios. Un colega de trabajo, franco americano para más señas, me vio con el libro y le conté lo que llevaba entre manos para el programa de radio; me contó entonces que sabía quien era Semprún, y que sobre todo había comprendido quien era escuchándole gracias a su conocimiento de la lengua alemana, puesto que le había visto en varios documentales alemanes.

 



  Termino ya. Casualidades de este aniversario o no, dos publicaciones recientes nos han traído el recuerdo de Jorge Semprún. En la primera de ellas, Ivo & Jorge, de Patrick Rotman, el autor traza un paralelismo entre las vivencias de Yves Montand, Ivo por su verdadero nombre italiano, y Jorge Semprún. Nacidos los dos en el extranjero, dos jóvenes al comenzar la II Guerra Mundial, uno empeñado en salir de la miseria y el otro entrando en la resistencia francesa de la mano del PCE. No tengo noticia de que se esté trabajando en una traducción al español, pero si llega el caso prometo volver más extensamente sobre este relato, que a mí me ha interesado y mucho, no en vano el autor fue amigo de ambos y lo que cuenta, bajo una apariencia de ficción, tiene mucho de real.



  La segunda es la publicación de sus obras de teatro en una edición de Manuel Aznar Soler y Felipe Nieto, publicados por Renacimiento. No le he metido mano, pero ahí la tengo esperando.




Y solo me queda decir como en las series, continuará, porque a los grandes autores uno siempre vuelve.


domingo, 26 de septiembre de 2021

Sombras en una batalla




  No es la primera vez ni será sin duda la última. La obra inmensa de un autor queda de alguna manera eclipsada tras la pieza más codiciada de su producción, aquella que levanta los aplausos unánimes y que inevitablemente va asociada a su nombre. El fallecimiento de Mario Camus ha llenado las páginas de la prensa de elogios bien fundados a este cineasta singular, pero sobre todo ha concentrado la atención sobre la que es sin duda su obra cumbre, Los santos inocentes, posiblemente también la más premiada y la de más proyección internacional. Nada que añadir desde aquí a todo cuanto se ha dicho ya, Los santos inocentes es una película que condensa las grandes virtudes de Mario Camus: adaptación literaria, poder narrativo, dirección de actores, puesta en escena…


  Se ha hablado estos días del gran talento de Mario Camus para adaptar a la pantalla la gran literatura. Los santos inocentes como ya hemos dicho, pero también Fortunata y Jacinta para televisión cuando no existía la nefasta inflación de series de ahora, y sobre todo La colmena, obra coral por excelencia y una película que debería ser estudiada en toda cátedra de cinematografía. También otras que ahora me dejo en el tintero.


  Desde mi punto de vista la verdadera seña de identidad de Mario Camus era su poder narrativo. Cualquier historia en sus manos alcanzaba el modelo narrativo adecuado, y este podía cambiar de una película a otra. Cuando he sabido de su fallecimiento la obra que a mí me ha venido a la memoria no ha sido la de su traducción al cine de la obra de Delibes, sino otra obra muy diferente y que, a mi modesto entender, define mucho mejor su gran talento narrativo: Sombras en una batalla.


  A partir de muy pocos elementos, escasos diálogos y unas miradas que dicen más que cualquier discurso, Mario Camus demuestra hasta qué punto es un maestro en el arte de la elipsis, de contar una historia sin recurrir necesariamente a la palabra ni al diálogo, de obligar al espectador a deducir porque no se le va a dar todo masticado, pero sobre todo es un maestro en el manejo de lo más difícil, la tensión.


  En Sombras en una batalla no existe ninguna mención a ETA, ni a los GAL, pero están presentes desde el principio mismo de la película, desde esa dedicatoria a Eduardo, que no es otro que Pertur, que aparecerá después en una fotografía en el salón de la protagonista. Detalles que no es necesario conocer para seguir una trama que nos demostrará lo difícil de la reinserción cuando se ha estado en el infierno y este te persigue allá donde vayas. El espectador no va a recibir ningún adelanto de la historia, y tendrá que construirla por sí mismo conforme vaya avanzando la película. 


  En la hora de la proliferación de series de ficción sin sentido, volver a ver Sombras en una batalla no es solo una bocanada de aire fresco, es también una forma de volver a elevar el listón de lo que debe ser una obra cinematográfica. Cuando vamos al cine, o nos sentamos en el sofá, esperamos siempre ver una historia que nos atraiga y nos cautive. En el caso de Mario Camus esto se da por hecho, lo que él añade es una capacidad narrativa única y que no se imita a sí misma película tras película. Apoyada en una banda sonora de Sebastián Mariné, que se convierte en uno de los elementos narrativos importantes de la película, los protagonistas Carmen Maura y Fernando Valverde se alejan de sus registros habituales y nos demuestran su enorme talento para condensar el drama en un solo gesto, en una mirada. 


  Ignoro donde se puede ver ahora Sombras en una batalla, yo tengo un disco duro donde grabo todo lo que me interesa y que pasa gratuitamente por los canales abiertos. Es así como he podido volver a verla y recordar aquél lejano día de 1993 cuando la vi en un cine de Madrid, y salí con el cuerpo desencajado y la mente ocupada para varias horas, que es lo que tiene que hacer el cine de verdad (y la literatura, y la pintura, y la música…).


  Y acabo con lo más obvio: solo hay dos formas posibles de aproximarse a Sombras en una batalla. Una es por supuesto la sala de cine. La otra es en casa, desconectando el móvil, apagando las luces y dejándose llevar por la narración del maestro Mario Camus. 



domingo, 5 de septiembre de 2021

Una misa para doble coro



 Compuso la obra va a hacer pronto un siglo, la consideró como un acto religioso más que musical y no la hizo pública, la dejó en un cajón de su escritorio. Sorprende escuchar la Misa para doble coro de Frank Martin y saber que una de las obras capitales del siglo XX para coro a capela permaneció cuatro décadas en un cajón sin que nadie salvo su autor supiera de su existencia. Fue ya en los años 1960 cuando Martin cedió una copia del manuscrito para una primera interpretación en Hamburgo en 1963. Aun pasarían unos años más hasta que se publicó la primera edición de la obra en 1972, pasando inmediatamente a convertirse en la pieza deseada de todo coro que se precie. Convertida hoy en un auténtico clásico de la música coral del siglo XX, es obra habitual de los grandes coros y afortunadamente goza de lo que podemos llamar buena salud, al menos en los países con gran tradición coral; hoy contamos con unas cuantas buenas grabaciones de coros provenientes de Suecia, Noruega, Alemania o Países Bajos, por poner unos ejemplos.


En una entrevista de 1970 Frank Martin diría que esta Misa es una composición enteramente libre que él escribió como un asunto entre Dios y él mismo, un “diálogo” que duraría los cuatro años que van de 1922 a 1926, que son los que tardó en componerla . Fue después de un viaje a Roma que Martin decidió ponerse manos a la obra y, cosa extraña en un calvinista hijo de pastor calvinista, eligió el texto latino para escribir la Misa basándose en el ordinario de la misa católica. A partir de una aparente simplicidad y basándose en elementos gregorianos, la Misa para doble coro obliga a los intérpretes a un ejercicio de concentración y a un equilibrio de la tensión-relajación como solo se da en las grandes obras. Las posibilidades que tenemos hoy en día nos permiten acercarnos de diferentes maneras, yo lo hice directamente partitura en mano con el Sanctus durante un curso de dirección coral. Pero yo recomiendo al lector que se lance al ruedo y se atreva con la obra entera, un acto de escucha concentrada, aislado de todo, que comenzará con el intimismo del Kyrie, transitará por la belleza del Gloria y el Credo, culminará con la exhuberancia del Sanctus, y concluirá con la intimidad del Agnus Dei, una obra en sí mismo que goza de su introducción, desarrollo, clímax (miserere nobis) y la resolución mágica con el texto dona nobis pacem, un remanso de paz que pone fin a la obra y donde a mí se me eriza la piel cada vez que llego. 


Este vídeo es del Coro de Cámara de Holanda, el Nederlands Kamerkoor como a mí me gusta decir, uno de esos coros que un buen amigo (y gran director) suele llamar “un rolls”. El director es Peter Dijkstra, dos metros de director de gran talento. La versión es de las buenas y, repito, merece la pena ser escuchada en buenas condiciones de una tacada.



Y para los más atrevidos, partitura en el vídeo, dejo una de mis versiones preferidas, la del RIAS Kammerchor berlinés dirigido por Daniel Reuss, casualidad o no, holandés como Dijkstra, de una generación anterior y para mí uno de los genios actuales de la dirección coral. 




domingo, 29 de agosto de 2021

Huele a podrido


A estas alturas ya está todo el mundo informado del desastre del mar Menor, esas toneladas de peces muertos que se están retirando de playas cerradas al público en pleno mes de agosto, un fenómeno conocido y que muchos califican de verdadera tragedia, aunque a mí lo que me parece es que esta catástrofe medio ambiental en el mar Menor no es una tragedia, sino el efecto, la consecuencia de otras muchas tragedias malolientes y muy dañinas para la sociedad murciana que se llevan gestando desde hace demasiado tiempo.


La tragedia es que en Murcia, esa provincia perdida y desertificada elevada al rango de Comunidad Autónoma en la democracia española, se ha perdido un tiempo y un dinero enorme que deberían haber sacado a Murcia de ese furgón de cola en el que vive instalada desde hace más de un siglo. Murcia vive siempre a la cola de todos los índices educativos, culturales, sociales, asistenciales, por no hablar de la renta per capita, y pareciera que a nadie, o casi nadie, le importara lo más mínimo, como si el sol y el suave invierno fueran por sí mismo una compensación a tanto fracaso escolar, a la falta de formación y a la ignorancia que parecen presidir tan rimbombante Comunidad Autónoma. Es posible imaginar siquiera para un cómic personaje más ridículo y repulsivo que el actual presidente de la Comunidad?


La tragedia es que tantas mayorías absolutas de un mismo partido político solo hayan servido para que estos se hayan puesto al servicio de los agricultores y ganaderos más depredadores que, sin ningún escrúpulo, están arrasando todo lo que pisan allá por donde van. Es un drama sin solución que estas décadas se hayan perdido sin que ningún político, casi siempre del mismo partido, haya sido capaz de sentar las bases para generar riqueza y empleo por medios sostenibles, menos depredadores con el medio ambiente y, sobre todo, que no tengan que depender masivamente del agua venida de donde tampoco la hay, que el Tajo no está para muchos trotes.


La tragedia es que la agricultura murciana, o mejor, los empresarios de la agricultura murciana, hayan actuado sin ningún freno ni cortapisa por parte del poder político y, como ejemplo de lo peor del empresariado español, se hayan dedicado al enriquecimiento rápido aun a costa del recurso más básico y esencial, el agua. En qué cabeza empresarial con dos dedos de frente, y con un mínimo de interés por sostener su negocio en el tiempo, puede caber apostarlo todo a un bien inexistente y que tiene que comprar, el agua, sin invertir lo más mínimo en reciclar esa agricultura en algo más sostenible en el tiempo. Abandonar campos salados en Cartagena para ir a cagarla (perdón por la expresión) en otro sitio es lo único que saben hacer. 


La tragedia es que los murcianos durante tanto tiempo hayan sido incapaces de criticar y expulsar de sus sillones a corruptos vendidos al poder económico, esos trileros de la publicidad que se escudan en el sempiterno “Murcia que hermosa eres” en el que parece vivir tan feliz una gran parte de la población, tan feliz como ignorante.


La tragedia de Murcia es que tienen competencias universitarias y en la Comunidad han sido unos inútiles incapaces de elevar el nivel de enseñanza y de investigación. Eso sí, Murcia cuenta con esa flamante UCAM, a saber lo que hacen ahí, que preside el ignorante e impresentable del “chis de Bill Gates” y de cuyo nombre no me da la gana de acordarme. 


La gran tragedia de Murcia y de todos los murcianos, es que no se ve una alternativa con capacidad para cambiar esto. La gran tragedia es que apenas hay voces que denuncien la connivencia del poder político que se acuesta todas las noches con el poder económico más corruptor y depredador. La gran tragedia es que no se esté denunciando día sí y día también a ese consejero autonómico, tránsfuga para más señas, colocado por obra y gracia del grupo Fuertes donde trabajó tantos años, ese grupo Fuertes propietario de Cefusa, empresa empeñada en convertirse en el único proveedor de carne de cerdo para China, aun a costa de llenarlo todo literalmente de mierda, incluidos los ya exhaustos acuíferos. El señor Fuertes decía en una entrevista que querían ser líderes mundiales, y no nos cabe duda que a la hora de ensuciar y de llenarlo todo de porquería ellos juegan en la auténtica Champions. 


La tragedia murciana es que el empresariado honesto, respetuoso con el medio y con sus trabajadores, que existe, apenas tiene visibilidad porque pareciera que solo haya que dar visibilidad y publicidad a esos tiburones empresariales que al final resulta que tienen mano de obra esclava, y todo sin que pueda mejorar nada porque en España todo es posible y la Justicia no es igual de rápida para todos.


La tragedia en Murcia es que la agricultura represente un 24% del PIB. Los millonarios no tienen la cuarta parte de su fortuna invertida en una sola cosa, por algo será; ellos lo llaman diversificación. La tragedia en Murcia es que nadie ha hecho lo suficiente para que el PIB de la región reposase sobre otras actividades, preparar las condiciones para que hubiera un motor de empleo y de riqueza más sostenible, en otros sectores. Pero eso implica trabajar, eso implica tener conocimiento y estar capacitado para emprender una actividad desde el poder político que llevase a la región a otra cosa que a un desastre medioambiental. En Murcia, como tantas veces en España, los regidores no han estado a la altura de las necesidades, pero es que además no han querido estarlo, les ha importado un comino. 


La tragedia es que en los años del desarrollismo se llenó todo de hormigón, como en tantos otros sitios, Benidorm era el modelo de enriquecimiento rápido, a costa de quien sea y a costa de lo que sea. Nadie lo denunció, a todo el mundo le pareció bien. Y hace nada el impresentable presidente de la Comunidad planteaba la gran solución para relanzar la economía en la región: más hormigón, más cemento. Pero qué habrán hecho los murcianos para tener un incompetente de este tamaño? Pues votarle. Ojalá cambien las cosas, pero tampoco se adivinan ideas deslumbrantes en el resto de partidos. Hay alguien ahí capaz de poner el cascabel al gato? Hay alguien ahí capaz de decir que ya basta de fertilizantes y de química esparcida sin límite ni control? Hay alguien capaz de terminar de una vez por todas con este despropósito, cueste lo que cueste? Hay algún periodista que esté investigando cuántos productos cancerígenos se están utilizando para producir tanta cosecha? Hay alguien investigando cómo andan los murcianos de salud oncológica? 


Suelto de golpe tanta rabia acumulada, cuando empiezan ahora a aparecer brotes verdes. Ha hecho falta una catástrofe medioambiental para que por fin se puedan escuchar voces que piden otra forma de hacer la política, voces que piden una verdadera acción para el bien común. No soy muy optimista, porque no veo en el espectro político ni agallas ni ideas que llevar a cabo, solo parches en el mejor de los casos, pero desde mi punto de vista todo pasa por la movilización ciudadana, esa que acaba de rodear el mar Menor y que espero que no baje los brazos. Ánimo amigos y adelante, solo está todo por hacer.




lunes, 10 de mayo de 2021

Covid-19 y la prensa


 Me ha sorprendido en las últimas semanas descubrir dos noticias interesantes en la prensa internacional que, salvo error por mi parte, han sido completamente ignoradas en la prensa española, siempre muy ocupada con la política de partidos y los rifi-rafes vergonzosos de sus venenosos personajes, pero poco dispuesta a hacer un verdadero trabajo periodístico.

  La primera de estas noticias está relacionada con la producción de vacunas AstraZeneca, AZ a partir de ahora, y la comparación de los dos contratos de suministro que firmaron en su momento  con AZ el Reino Unido y la UE. A día de hoy, 9 de mayo de 2021, la cifra incontestable es que en el Reino Unido hay un porcentaje mucho mayor de vacunados que en cualquier país de la UE, en gran parte debido a que han dispuesto de muchas más vacunas AZ. Lo curioso es que nadie nos dice por qué se han suministrado más vacunas al Reino Unido que a la UE, como tampoco nos dicen que cuando el Reino Unido tuvo que firmar el contrato para el suministro de vacunas envió a un grupo de tiburones, perdón, de abogados, de lo más lustroso y curtido en firmar contratos que lo llenó de cláusulas que penalizaban severamente a AZ en caso de no cumplir con las entregas acordadas; en el caso de la UE, también se reunieron con un grupo de abogados, pero a falta de mejores ideas lo hicieron de acuerdo a una legislación belga mucho más laxa que la británica, y además el contrato estaba redactado de buenas intenciones donde solo se han incluido frases del tipo “entregas tan rápido como sea posible”. Al margen de lo que cada uno pueda pensar hoy de la vacuna de AZ, que ahora está el mundo lleno de expertos en virus e inmunología, lo cierto es que comparar los dos contratos da una idea de la metedura de pata de la UE en este asunto (en otros también, pero no son objeto de este artículo). Mientras escribo estas líneas el inefable comisario europeo Thierry Breton se llena de orgullo y medallas diciendo que no se va a renovar el contrato con AZ. En la UE a veces se pone al zorro a cuidar del gallinero, y luego nos explican que hay que creer más en Europa.


  La segunda de las noticias a las que me quería referir ha sido publicada en The Lancet y replicada en la prensa francesa, que es donde yo la leí. Un grupo de economistas han elaborado un informe comparando las decisiones tomadas durante la pandemia por los países de la OCDE. Han tomado en consideración el PIB, número de muertes por Covid-19, las medidas de confinamiento adoptadas durante los primeros 12 meses. El informe divide los países en dos grupos, por un lado los que optaron por una eliminación del virus (Australia, Islandia, Japón, Nueva Zelanda y Corea del Sur) y por otro lado el resto, incluida España, que adoptaron una actitud que podríamos denominar de convivencia con el virus, en el que se adoptaron medidas de confinamiento en función de la saturación del Sistema de Salud; es lo que presentaron con ese falso dilema de la salud o la economía. Por sorprendente que parezca, en todos los parámetros salen ganando los países que primero adoptaron medidas muy severas con la idea de eliminar el virus; hablamos de que durante los primeros doce meses de pandemia han tenido menos muertos, el PIB se ha recuperado antes y la economía mejora ostensiblemente, pero además las medidas restrictivas solo fueron más severas durante las primeras 10 semanas pero desde entonces gozan de mucha más apertura.



  Algunos datos del informe son demoledores: esto es un problema global y los países que optan por convivir con el virus plantean claramente un problema al resto de países. El comercio, los viajes, la economía en general seguirán sufriendo de lo incierto del resultado de la lucha contra la pandemia. 


  Y ahora añado yo: conviene estar informado. Informarse cuesta, en tiempo, en esfuerzo y en dinero, y desde luego no garantiza la felicidad, antes al contrario, pero al menos uno tiene argumentos para saber cuándo algunos políticos ignorantes e incompetentes le están vendiendo la moto. Huelga decir que en España hay más de uno, y que en Madrid hay sobre todo una. Cuando llegue el día de hacer balance sobre las decisiones que se están adoptando, es mejor que sepamos por qué mandamos a paseo a unos u otros, y que seamos cada vez más exigentes a la hora de dotarnos de unos representantes políticos.




lunes, 26 de abril de 2021

Christa Ludwig - in memoriam

 


La elegancia en la forma de vestir, la elegancia por su presencia escénica y, sobre todo, la elegancia de su voz declamando y cantando lieder de Schubert y Brahms. Así se presentó en el Auditorio de Madrid quien nos acaba de dejar en este mundo un poco más desconsolados, Christa Ludwig, que acaba de fallecer cerca de Viena, a sus 93 años. Hay que ser muy grande para crear una atmósfera y cautivar a toda una sala de casi 2000 personas con solo tu voz y un acompañamiento de piano; cuando ya acabó el programa, consciente de que la sala había privado de algo a quienes estaban en la parte de atrás de la escena, se volvió, se acercó y, casi como un susurro y cantando al oído, regaló la Canción de cuna de Brahms. Hoy más de uno está casi como si hubiera perdido a su madre.


Maestra en seleccionar el repertorio que mejor se adaptaba a sus cuerdas vocales, dejo aquí la más triste y más desconsolada despedida que escribiera Gustav Mahler, la sexta y última parte de La canción de la Tierra, una extensa canción que en la voz de Ludwig nos deja el sabor de lo eterno con el que terminará… ewig… ewig…



DER ABSCHIED - LA DESPEDIDA


El sol desaparece tras las montañas.

En todos los valles cae la noche

con sus sombras llenas de frescor.


¡Oh, mirad! Como una barca de plata se balancea

la luna en el mar azul del cielo.


¡Noto el soplo de una delicada brisa

detrás de los oscuros pinos!


El arroyo canta armoniosamente a través de la oscuridad;

las flores palidecen a la luz crepuscular.

La Tierra respira llena de paz y sueño;

todo deseo quiere ahora soñar.


Las gentes cansadas regresan a casa

para volver a aprender durante el sueño

la felicidad y juventud olvidadas.


Los pájaros silenciosos se acurrucan en las ramas.

¡El mundo se duerme!

Sopla un viento frío a la sombra de mis pinos;

estoy aquí y espero a mi amigo;

viene a mí como me prometió.


Deseo, oh amigo, a tu lado

gozar de la belleza de esta noche.

¿Dónde estás? ¡Me dejas mucho tiempo solo!


Voy de un lado a otro con mi laúd

por los caminos llenos de blanda hierba.

¡Oh, si tú vinieras! ¡Oh, si tú vinieras, inconstante amigo!


Él bajó del caballo y le tendió la copa 

del adiós. Le preguntó dónde iba

y también por qué tenía que ser así.

Habló, su voz estaba velada:

¡Amigo mío,

en este mundo la dicha no me fue propicia!


¿Dónde voy? Voy, camino por las montañas.

Busco paz para mi solitario corazón.

¡Camino hacia la patria! ¡A mi morada!

Nunca más recorreré el mundo.

Mi corazón está tranquilo y espera su hora.

¡La amada Tierra por todas partes

florece en primavera y reverdece de nuevo!

¡Por todas partes y eternamente se ilumina de azules en lontananza!

Eternamente… eternamente…



Traducción: Fernando Pérez Cárceles